miércoles, 28 de enero de 2015

La Soledad - parte I

Crecer...

¡Qué difícil!

¡Es tanto lo que pasa a nuestro alrededor! Es tanta la información, son tantas las emociones, tantos los puntos de vista.

Los primeros años de nuestra vida transcurren entre la ilusión y la realidad, iniciando esa danza de cortejo entre el mundo interno y el externo, entre lo familiar y lo desconocido, entre lo personal y lo social.

Los años de infancia son mágicos. Tienen una magia tan real como el calor del sol, que no proviene de los esfuersos de los padres por darle a sus hijos una infancia perfecta, sino de la capacidad de maravillarse frente a un mundo que es siempre nuevo, una magia que proviene de los tímidos intentos de una mente nueva que intenta dar explicaciones a un mundo infinitamente grande que excederá por siempre la soberbia de su lógica, una magia que habla de hadas cuando el bosque cambia su tono, de monstruos cuando se enfrenta a lo incierto de la oscuridad y lo inexplicable de la naturaleza humana, y que nos da superpoderes para resolver las cosas sin mucho esfuerzo.

Más adelante nos llega la adolescencia, que tiene de intensa y atractiva lo que de confusa e inestable. El brillo de nuestros ojos exploradores se convierte en el latir de un corazón altivo, que ya no se maravilla con lo que ve sino que juzga, que ya no explica sino que intenta entender; que ya no intenta complacer a quien ama, pero que enamorado del amor, busca complacerse en quien ama. Cambios. Pruebas. Sueños. Planes. Negociaciones personales. Poner prueba su propia capacidad. Nada se da por sentado. Todo se puede cuestionar.

Crecer es enfrentarse a lo desconocido, y sí, para hacerlo nos acompañamos de las personas que consideramos más cercanas, afines o aptas; pero en algún momento, cuando las pantallas se apagan de noche, cuando debería estar estudiando por la tarde, en medio de una fiesta, o después del beso de buenas noches... en algún momento, del día o de la semana... necesitamos ver hacia adentro y simplemente estar solos. Pensar. Hacernos compañía nosotros mismos, sin amigos, sin sermones.

Disfrutar de nuestra soledad; es más fácil decirlo que hacerlo. ¿Será más adecuado  intentar reconciliarnos con ella? Es difícil, a casi le enseñan cómo. Es más, culturalmente nos enseñan a huirle. Vernos disfrutar en soledad le genera ansiedad a quienes nos quieren. ¿Estará enfermo?¿deprimido?¿en drogas?¿para qué se encierra? Rechazar una invitación simplemente para estar solo es algo insconsevible, y sin embargo, a veces es necesario. Nuestros padres debieron haberlo hecho, nosotros deberíamos hacerlo con otros... pero que difícil. En la soledad habitan la ansiedad, lo prohibido, lo oculto, la inseguridad, la tristeza, la desesperación y la desesperanza; y de alguna forma mantenemos la fantasía de que si somos buenos padres, podemos procurar nuestros hijos una vida sin tales emociones. Si respetar la privacidad ya es difícil, respetar la soledad es un acto de amor.

Estar solo es un arte, algo que no se hace bien si no se practica. Si enseñáramos a nuestros hijos a meditar, a jugar solos sin culpa ni queja. Si lográramos controlar nuestra ansiedad, y comenzáramos a compartir nuestras propias experiencias y necesidades alrededor de la soledad. Si a la soledad le diéramos el lugar de compañera en el día a día, estaríamos formando personas más seguras de sí mismas, más dispuestas a pedir ayuda, con una vida interna muchísimo más sana, mejor dominio de sí mismas y acostumbradas a reflexionar antes de actuar.

Que su familia le bendiga.

miércoles, 14 de enero de 2015

Consejo Oscuro #5 "Hágase amigo de sus hijos"

En el tsunami de consejos y recomendaciones que recibimos los padres y las madres de todo el mundo, uno de los más truculentos suele ser "Hágase amigo de sus hijos".
Es truculento, porque surge del sentido común... de lo que queríamos y pensábamos cuando aún no éramos papás, pero queríamos una mejor relación con los nuestros. Es truculento, porque vemos algunos casos entre nuestros amigos en los que pareciera que la premisa se cumple, y es truculento porque lo hemos visto recomendado por expertos de todos los colores y sabores en los medios de comunicación masiva. Pero si todo esto parece congruente ¿dónde está el truco? 

Disfrutar con los hijos, y ser los amigos de los hijos no es lo mismo
El truco está en las necesidades de sus hijos. Recordemos que el proceso de crianza es aquel en el que un adulto de la especie acompaña a la cría hasta que esta logra separarse y valerse por sí misma en el ecosistema en el que se desarrolla. Este principio es tan cierto en Animal Planet (R) como en la familia de cualquiera de nosotros, e implica un proceso de socialización que se mueve en dos niveles: por un lado, el contacto con los pares, es decir individuos de la misma edad con los que juega, pelea, y se entrena; y el manejo de la autoridad. 

Al igual que la mayoría de los mamíferos, los seres humanos somos animales de manada, y en toda manada (la nuestra se llama comunidad) los miembros deben someterse a ciertas reglas, jerarquías, y un orden social. Esta capacidad para desarrollarse como parte de la comunidad, es el nivel de socialización al que nos referimos cuando hablamos del manejo de la autoridad, aún y cuando nuestro objetivo sea el de formar nuevos "alfas" para nuestra "manada" global. Este es un proceso que se da de forma natural, sea de manera estructurada o "por la libre" de acuerdo a las circunstancias particulares de la vida de cada persona. En otras palabras, sea por la buenas o por las malas, la sociedad enseña a cada uno de sus miembros a ajustarse al orden social establecido. 

Si bien la tradición dicta que los llamados a dirigir el proceso de socialización a este nivel son los padres del menor, en general podemos decir que lo importante aquí no es el bailarín, sino que alguien se ponga los zapatos. Es decir, que si los padres no asumen su lugar como autoridad encargada de "entrenar" al niño en los procesos sociales, alguien más lo hará, sea por defecto o porque el mismo joven termina buscando figuras que suplan las funciones que no fueron atendidas durante su proceso de socialización.

Tomando en cuenta lo anterior, podemos entonces concluir que si bien es cierto que una buena relación entre los padres y los hijos facilita muchísimo las cosas para ambos, lo cierto es que en el largo plazo, el que los padres abandonen su función de formadores para ser "un amigo más" (aunque logren ser el mejor o la mejor de todas) no solo no facilita las cosas, sino que termina por poner a los hijos en riesgos innecesarios y situaciones bastante incómodas. En mi experiencia como terapeuta familiar y trabajando con población menor de edad, puedo decir además, que aquellas familias en las que desde fuera parece que los padres y los hijos son más amigos suelen ser las familias en donde el lugar y las funciones de cada uno de los miembros está claro, se respeta el derecho de los menores a tener sus propios amigos, y los padres son figuras accesibles con los cuales se puede disfrutar y mantener una comunicación clara y abierta, conservando siempre su autoridad y lugar como guía en el proceso de socialización.

Que tu familia te Bendiga.

lunes, 27 de octubre de 2014

Herramienta para Padres #35 la Complicidad

La serie de entradas de "Herramientas para Padres" (son más de 50) tiene por objetivo evaluar de manera objetiva (o lo más objetiva posible) todas aquellas estrategias, planes y programas de los que disponemos las madres y padres de familia para guiar a nuestros hijos durante sus años de preparación e incursión a la vida adulta, sin satanizar ni favorecer ninguna, buscando siempre reconocer las ventajas y desventajas de cada una de ellas. En ningún momento se pretende decirle a los padres cómo criar a sus hijos, pero sí brindarles una perspectiva lo más amplia posible para evaluar y corregir (si es del caso) la situación actual de sus hijos. La información consignada en estas entradas, no pretende ser exhaustiva, ni absoluta, y refleja únicamente la opinión del autor a partir de la experiencia lograda a lo largo de más de 15 años trabajando con familias de niños, adolescentes y adultos jóvenes.


Herramienta # 35: La Complicidad 

La complicidad es una herramienta increiblemente poderosa, si sabemos bien como utilizarla, ya que sus efectos van desde acercarnos a nuestros hijos abriendo canales de comunicación basados en la confianza y el respeto mutuo, hasta la pérdida total, absoluta e irremediable de la autoridad paterna. Algunas personas proponen que la complicidad es parte de la vieja estrategia de "ser amigo de sus hijos". 

En qué consiste:

Se trata de consentir alguna acción o decisión que toma nuestro hijo, a la que normalmente no cederíamos, existen tres formas de complicidad.

  • Guardando silencio. Bajo el principio de "el que calla otorga", observamos a nuestros hijos haciendo algo que no aprobamos (por ejemplo: tomando en exceso), y dándose ellos cuenta de que los estamos viendo, simplemente callamos posiblemente con una sonrisa. Se da en tal caso una aprobación tácita. Imáginemos en niños más pequeños ver cómo el niño rompe la regla de uno de los padres, y callar la falta.
  • Defenfiendo lo indefendible. Cuando independientemente de si lo que hizo nuestro hijo estuvo bien o no, yo lo acuerpo, sea respaldando una mentira, o haciendo un argumento para evitar a mi hijo el asumir la consecuencia. Un ejemplo de este caso sería el padre que asume el lugar de su hijo en un accidente de tránsito cuando éste no traía la licencia. En el caso de los más pequeños, podríamos pensar en el momento en que la madre va a la escuela a defender a su hijo aún y cuando sabe que éste cometió una falta grave.
  • Participando del hecho reprochable. Esto se da cuando "nos damos una escapadita", o "tiramos una cana al aire" con nuestros hijos y quebamos la regla juntos. Ejemplos de esto pueden ir desde comernos un helado juntos (cuando se supone que no debemos hacerlo), hasta (con hijos ya más grandes) irse de fiesta y emborracharse juntos.

Origen Probable de la Herramienta

Debido a que la.complicidad implica una violación temporal a la jerarquía tradicional de la familia de la modernidad, parece más factible que esta haya comenzado a utilizarse en la segunda mitad del siglo XX cuando la estructura familiar comenzó a sufrir mayores cambios. A nivel documental,  podemos ver en películas y novelas de esta época, escenas en las que padres o madres rígidas se arrepienten de su rigor, y consienten hacia el final de la historia  conductas o situaciones que al inicio eran impensables.

Objetivo de la Herramienta

Usada como herramienta la complicidad con los hijos puede acercarnos a ellos a través de canales de comunicación basados en el respeto, y el reconocimiento mutuo. La complicidad puede además darle al hijo el mensaje de que puede confiar en sus padres porque son personas que como él, no aspiran a ser siempre perfectas, y de vez en cuando ceden a la tentación de alguna "travesura". Además, esta técnica es capaz de romper mitos familiares con respecto a las expectativas de los padres (sobre todo cuando éstas parecen abrumadoras a los hijos). Bien utilizada, esta técnica puede lubricar relaciones familiares tensas y rígidas.

Recomendaciones (no reglas) de Uso:

  1. Lo más recomendable, si vamos a utilizar la complicidad, es que esta no sea utilizada para como forma de evitar consecuencias o responsabilidades, ya que el mensaje que lleva puede ser muy fuerte. En los niños pequeños, ellos pueden entender que las reglas y las consecuencias están suejtas a la conveniencia, mientras que en adolescentes y adultos jóvenes, se corre el riesgo de destrozar la imagen de los padres, o alimentar la sensación de omnipotencia del adolescente, que ahora tiene elementos reales para suponer que las reglas no le aplican a él.
  2. La complicidad no debería ser utilizada para evadir las reglas de uno de los padres. Esto puede cristalizar alianzas, o estimular coaliciones a nivel familiar.
  3. La complicidad es especialmente efectiva cuando se liga a pequeños momentos emocionalmente especiales que pasamos juntos padres e hijos, en travesuras o actos de chineo mutuo, como escaparse jutnos, vacilar juntos. Queremos qeu ese momento de brincarnos una regla (insignificante) juntos sea algo para recordar, una memoria.
  4. No la utilice muy seguido. La complicidad debe ser algo realmente especial, si lo hacemos (demasiado) frecuentemente, vamos a devaluar el momento, porque será ahora una rutina bonita de momentos genéricos.
  5. Destaque el momento con palabras. Encárguese de que su hijo comprenda cómo ha disfrutado usted con él en este momento especial.
  6. No lo arruine con sermones o regaños. Tampoco juzgue la forma en que su hijo se comporta en esta nueva situación, esto podría imposibilitar el uso futuro de la técnica.
  7. Cuando sea posible planeelo de antemano, sepa qué es lo que van a hacer y hasta dónde va a llegar. Evite que el momento se salga de las manos.
  8. Utilicela en situaciones importantes para su hijo en las que este realmente necesita, pero no se atreve a pedir ayuda. En estos casos la complicidad se convierte en ese mensaje de "no estás solo, yo estoy con vos" que todos necesitamos en alguna ocasión.
  9. Disfrute. Esta es una técnica para disfrutar a su hijo, y que su hijo disfrute de usted. 

Ventajas de la Complicidad:

  • El momento de la complicidad puede ser una excelente oportunidad para que el hijo se abra a conversar con el progentior de temas que en otro momento no logra hablar, no lo desperdicie.
  • Presenta al progenitor como una persona real, rompiendo mitos de perfección que se pueden volver abrumadores o limitantes en la vida del hijo.
  • Permite a los padres acceder por un momento en el mundo de sus hijos, lo cual le brindará nuevas perspectivas sobre algunos aspectos importantes para el muchacho.
  • Lubrica relaciones tensas (entre padres e hijos).

Desventajas del Complicidad:

A pesar de lo anterior, la complicidad puede ser una maña en las relaciones de los padres con los hijos. A veces en terapia, la complicidad puede ser evidencia de problemas familiares relacionados con alianzas o coaliciones, manejo de límites, o el involucramiento involuntario del menor en problemas de pareja.
La complicidad podría impedir a nuestros hijos a asumir sus responsabilidades, además de volverlos dependientes de nuestra presencia para enfrentar problemas.
Utilizada en exceso, esta técnica se vuelve rutina por lo que puede perder su efectividad. Además se corre el riesgo de resquebrajar la estructura jeráquica familiar, y de despojar a los progenitores de toda autoridad frente al muchacho.
Una excesiva complicidad con los hijos, les pone en riesgo de desarrollar problemas de conducta, problemas legales y malas relaciones futuras de pareja.

La complicidad es como el azúcar de las Herramientas para padres. Usada con moderación hace las cosas más dulces. Utilizada en exceso enferma a quien la consuma, y puede ser adictiva.

Que su familia le Bendiga.



lunes, 20 de octubre de 2014

El debate acerca de los video juegos

Si  hicieramos una encuesta entre padres de familia, estoy seguro que más del 75% de los encuestados satanizaríamos los videojuegos, y sin embargo, casi todos los niños tienen al menos un tipo de consola en casa, o juegos descargados en sus celulartes, o los de sus padres. Lo que muchas personas no saben, es que los videojuegos podrían tener más de un lado positivo en el desarrollo mental de nuestros hijos.

Solo para hacernos una idea, según Leda Beirute (1988), el uso de los videojuegos puede tener efectos positivos en el desarrollo de la autoestima de los chicos, esto debido a que al no enfrentarse con la crítica que en lo social supone el error, el niño tiene la oportunidad de probar ilimitadamente hasta lograr cumplir con el objetivo. Otro aporte interesante corresponde al trabajo de Dafne Bavelier que encontró que el uso de juegos de video de acción (tipo Call of Duty) ayudan al mejoramiento de la visión y  los procesos atencionales (creo que esa no la vieron venir). 

Dice una frase que nuevos tiempos traen consigo nuevos problemas, y para muchos de nosotros el control del tiempo pantalla en niños y jóvenes es uno de estos nuevos problemas. Es evidente y preocupante como se enfrenta a los niños a estímulos que al menos vistos desde fuera producen efectos muy similares a una adicción. No obstante, haríamos bien recordando que la tecnoloogía digital, al igual que el resto de los inventos humanos, no son buenos ni malos per se, y que su efecto dependerá  completamente de la intencionalidad que se le de a su uso. Por lo tanto, en lugar de satanizar un elemento que en el largo plazo nos ayuda a desarrollar en nuestros hijos destrezas que serán importantes en una sociedad digitalizada, deberíamos concentrarnos en tomar el control de la herramienta, conocerla, darle un objetivo y desarrollar en nuestros hijos el carácter suficiente para dominarla.

Que su familia le Bendiga

lunes, 13 de octubre de 2014

Herramienta para Padres #1 - El Castigo (Reforzador Negativo)

La serie de entradas de "Herramientas para Padres" (son más de 50) tiene por objetivo evaluar de manera objetiva (o lo más objetiva posible) todas aquellas estrategias, planes y programas de los que disponemos las madres y padres de familia para guiar a nuestros hijos durante sus años de preparación e incursión a la vida adulta, sin satanizar ni favorecer ninguna, buscando siempre reconocer las ventajas y desventajas de cada una de ellas. En ningún momento se pretende decirle a los padres cómo criar a sus hijos, pero sí brindarles una perspectiva lo más amplia posible para evaluar y corregir (si es del caso) la situación actual de sus hijos. La información consignada en estas entradas, no pretende ser exhaustiva, ni absoluta, y refleja únicamente la opinión del autor a partir de la experiencia lograda a lo largo de más de 15 años trabajando con familias de niños, adolescentes y adultos jóvenes.

Herramienta # 1: El Castigo 


Cuando en consulta hablo con los padres de familia acerca de las herramientas que tenemos los adultos para manejar, moldear o guiar la conducta de nuestros hijos la primera que sale en la conversación es el castigo.

Nombre de la Herramienta

Castigo

En qué consiste:

El castigo consiste en imponer una consecuencia negativa (de cualquier tipo) a una persona como consecuencia de alguna conducta que rompe el orden establecido, o que la persona con poder/autoridad no aprueba. Para efectos del listado de herramientas para padres, hacemos la diferencia entre castigo y consecuencia negativa.

Origen de la Herramienta

El Castigo es una herramienta tan vieja como el ser humano. 
Al igual que en toda relación humana, en las relaciones familiares y sobretodo en las relaciones padres/hijos se dan relaciónes de poder. Existen varias teorías acerca del porqué existe el castigo, y porqué es tan usado en los procesos de crianza:
  • Desde la perspectiva relacional, el castigo puede ser visto como una forma de reafirmar la superioridad o dominio, es decir, reafirma la estructura jerárquica que mantiene en equilibrio las relaciones intrafamiliares. 
  • Desde la perspectiva conductual al castigo se le llama "reforzador negativo" y busca darle al sujeto una experiencia negativa que este quiera evitar. 
  • Desde el punto de vista de la preparación del niño para enfrentarse al mundo, el castigo es una representación a escala de lo que pueden ser consecuencias más severas en el "mundo real" fuera de la protección de la familia
El castigo ha ido evolucionando a lo largo de la historia, y en cada cultura y época existen formas diferentes de aplicarlo.

Objetivo de la Herramienta

El castigo como herramienta de crianza ha ido evolucionando hasta que en su forma actual podríamos identificar -entre otros- los siguientes objetivos :
  • Provocar una reflexión a cerca de las consecuencias de sus actos. Considerar el punto de vista de otras personas.
  • Estimular en los hijos la previsión como hábito. Considerar las consecuencias a la hora de tomar decisiones.
  • Generar un aprendizaje. Se supone que a partir de las malas experiencias pasadas o presentes voy descubriendo o reafirmando lo que se acepta o se rechaza en mi familia o grupo social.
  • Establecer la consecuencia por un acto que rete o desconozca las reglas de convivencia, o ponga en riesgo a uno o más de los miembros del grupo (incluyendo al niño mismo).
  • Proyectar en el niño un equivalente emocional sobre lo que su decisión hizo sentir a otras personas. "Que sienta el ácido" es una frase común entre los padres de familia que asisten a consulta.

Recomendaciones de Uso:

  1. El castigo es una herramienta con filo, si no se tiene cuidado a la hora de usarlo corremos el riesgo de quitarle el filo (lo que equivaldría a reducir su efectividad), o de cortar a alguien (al padre que lo pone, a la pareja, o al mismo niño).
  2. Al igual que las cuchillas suizas el castigo tiene múltiples funciones, procure no usar siempre la misma, esto tiende a gastarle el filo, y podría haber otra función más adecuada para la tarea. Por lo tanto, nunca defina un castigo de forma automática ni enojado, tómese su tiempo para considerar sus opciones y definir la mejor consecuencia.
  3. Un castigo efectivo debe mantener una relación con el acto que lo genera (por ejemplo, si el castigo se da por faltarle el respeto a un adulto, no deberíamos de utilizar la suspensión de horas pantalla, ya que esto no se relaciona en nada a la falta). Sin embargo, en los casos en los que ésta relación no sea evidente es necesario explicar de forma clara la relación que como adultos establecemos entre la falta y la consecuencia, y esto es únicamente con el objetivo de que el joven sepa el razonamiento que está detrás de la medida. En otras palabras, no es necesario que lo entienda ni que esté de acuerdo, simplemente queremos que sepa que no es una medida aleatoria.
  4. Para ser efectivo, el castigo debería ser definido y comunicado dentro de las 24 horas siguientes al evento, de forma tal que falta y consecuencia queden afectiva y lógicamente ligados. De no ser posible cumplir con el plazo de las 24 horas, se recomienda definir y comunicar desde el momento en que la autoridad tiene conocimiento de la falta, el día y la hora en que se anunciará el castigo. La reunión para anunciar el castigo debe ser puntual y formal, de forma tal que el joven esté completamente presente y dándole a la situación la importancia que tiene.
  5. El castigo debe respetar el principio de congruencia, procurando no excederse en intensidad ni tiempo. Un castigo desproporcionado en fuerza tiende a romper (o almenos debilitar) las vías de comunicación y confianza que hay entre el hijo y sus padres; mientras que un castigo desproporcionado en tiempo corre el riesgo de generar una nueva normalidad en la que el castigo pierde efecto (el hijo se acostumbra al castigo), o peor aún de sobreponerse con otros castigos, lo cual podría dar al hijo el mensaje de que sus padres consideran que él es malo, o una decepción para ellos.
Tomando en cuenta todo lo anterior, no es difícil ver las vesntajas y desventajas del castigo. Sin embargo, y siempre en el espítitu de dar más clardad al mensaje, vamos a enumerar de forma esquemática algunas de las ventajas y desventajas del uso de esta herramienta:

Ventajas del Castigo:

  • Permite a los padres dar un mensaje claro. "Lo que hiciste no está bien (al menos para nosotros)". Este mensaje es fundamental en el proceso de definición de la personalidad.
  • Reafirma la estructura jerárquica de la familia. Esto es de suma importancia ya que nos ayuda en el proceso formativo de nuestros hijos, dándoles una sensación de estabilidad y seguridad al constatar que hay una cabeza (o equipo mamá/papá) al mando. Esto reduce niveles de ansiedad.
  • Establece consecuencias, y moldea algunos de los elementos básicos necesarios para, de adultos, lograr establecer relaciones adecuadas con la autoridad.

Desventajas del Castigo:

  • Con el tiempo pierde efectividad. Poco a poco, los hjos se van acostumbrando al castigo, por lo que requiere cada vez de mayor severidad para lograr el mismo resultado. En algunos casos casos este efecto in crescendo se puede salir de las manos y llevarnos al castigo físico.
  • Provoca sentimientos de frustración, resentimiento y enojo que en no pocos casos acaban por minar la relación padre/hijo.
  • Puede generar problemas de pareja, por lo que en vez de dar seguridad por la presencia e idoneidad de una cabeza o equipo al mando, genera el efecto contrario, y expone a mamá y papá como figuras que no saben lo que es mejor para sus hijos. En el peor de los casos, la pareja se expone como manipulable, y la noción de autoridad se pierde por completo.
  • Utilizado sin medida, puede deteriorar permanentemente el desarrollo de la autoestima de los hijos, y darles un mensaje de percepción o expectativa negativa sobre su desempeño o sus capacidades.
  • Según algunos autores el castigo se puede contar entre los peores motivadores que existen, ya que no solo va perdiendo efecto a merced de la costumbre (como ya se dijo), sino que además tiende a generar el efecto inverso al esperado, de tal forma que en lugar de entender el joven lo que no debe hacer, tiende este a buscar formas de lograr hacer lo que quiere pero teniendo más cuidado de que no lo descubran en ocasiones futuras. En otras palabras, el castigo no necesariamente logra prevenir la incidencia futura de la falta, sino que convierte el equilibrio de poder en un juego (vicioso) del gato y el ratón.


Que su familia le Bendiga.



jueves, 9 de octubre de 2014

¿En qué se parece la vida de un joven a la red vial de Costa Rica?

El 9 de Octubre de 2014, en horas de la madrugada hubo una colisión (más) de esas que terminan por derribar un poste eléctrico en el Cantón de Curridabat (San José, Costa Rica -para mis lectores internacionales jaja), para las 5:10  de la mañana, la zona residencial aledaña no contaba con fluido eléctrico, y para las 6:20 se escuchaba en los programas radiales acerca de un accidente frente a la ferretería EPA que prometía algunos embotellamientos, por lo que se recomendaba a los conductores paciencia. Retrasos de hasta dos horas en la hora de llegada a destino por parte de trabajadores, estudiantes y ciudadanos madrugados dejaron en evidencia lo infravalorada que estuvo la situación en las primeras notas radiales al respecto, y sobretodo lo mal estructurada/planificada/desarrollada que está la red vial nacional. Pongamoslo de manera sencilla, el cierre de un tramo de menos de 100m en UNA SOLA CALLE, paralizó por completo el lado Este de la ciudad.

Me gusta sacar de cada situación una metáfora que me ayude a explicar, o mejor aún, a aprender algo nuevo. Una metáfora que me ayude a ver las cosas de una nueva manera. En este caso, y mientras veía como pasaba el tiempo en mi ruta habitual para llevar a mi hija al colegio, me di cuenta de lo similar que es la red vial de nuestro país al proceso de afirmación de la personalidad en la adolescencia y los primeros años de la edad adulta. ¿Cómo? en que la fortaleza y la integridad de la red depende en gran medida del nivel de conectividad (y diversidad de caminos para desplazarse en ella) de la que disponga la red. La red nacional demostró ser una red fragil, que tiene solo una forma de conectar el este con el centro de la ciudad, de la misma manera, un joven que cuente con una red social limitada, o con pobres recursos personales/emocionales  (OJO que no estoy hablando de económicos) tiende a colapsar con mayor facilidad, comprometiendo grandes áreas de su vida.

¿De qué manera podríamos fortalecer nuestra red vial? Es bien sabido que siempre que se habla de redes, entre más conexiones internas hayan, mucho más fuerte y estable se vuelve el flujo (e intercambio) de información entre los puntos de la red. En el caso de las calles de Curridabat, lograr una red vial estable implicaría invertir en construir más entradas y salidas de Cartago, hacer más conexiones transversales en Curridabat que den salida en el eventual caso de tener que cerrar un tramo de la carretera. Es como un circuito, si éste es cerrado, el flujo se corta y la energía no pasa, pero si para llegar a uno de los nodos "apagados" o "descargados" existiera más de una forma, el sistema en sí no sufriría gran pérdida, y el intercambio de información podría continuar con sacrificio mínimo. Entonces ¿Cómo fortalecemos a nuestros jóvenes? Dándoles opciones.

Los jóvenes en nuestro país no cuentan con demasiadas opciones para enfrentarse a la vida.

En lo que se refiere a su preparación, se supone que todos (con la buena intención de defender un principio de igualdad) deben atravesar el sistema educativo formal hasta el final del camino, pero ¿y si el sistema formal no es lo mío? ¿Si yo maduro a destiempo con respecto a los de mi edad? cómo puedo salir adelante, al final me topo con una presa de cuatro años mientras logro sacar el bachillerato, o me canso de intentarlo.

En lo que se refiere a lo moral, se supone que hay una forma correcta de hacer las cosas, y cualquier alteración podría convertir al joven en poco menos que un indeseable  para la familia, la escuela o la iglesia. Nuestros jóvenes se enfrentan a una selva de expectativass, pero ya no pueden estar seguros de cuáles son las más adecuadas. Les pedimos analizar a profundidad, pero cada vez es menos el tiempo que les damos para pensar, para meditar, para ensayar; siempre urge, nunca hay tiempo.

Para fortalecer el autoestima de nuestros jóvenes, para hacerlos personas más resilientes, es importante darles opciones: más gente a quien recurrir, ellos deben aprender a confiar y a ser confiables, más vías para desarrollar sus vidas, más allá de las convenciones sociales al respecto de la igualdad, ellos deben estar en la capacidad de considerar alternativas, sopesar riesgos, asumir consecuencias sobre lo que hacen, y sobre todo, deberán estar abiertos a equivocarse, a caerse, a
levantarse. Cuantos más caminos y formas de conectarse tenga a disposición una persona, menos obligado se sentirá a ceder ante la presión de grupo, mayor capacidad de análisis desarrollará para analizar y reconocer los riesgos. Una persona que ve ante sí varios caminos para llegar a destino, es menos propensa a la ansiedad y la depresión. Una persona que no puede considerar más que un camino para su vidda, estará siempre a merced de los imprevistos, que puedan talvez cerrar temporalmente el camino que lleva, y dejarlo estancado sintiéndose impotente.

Que su familia le Bendiga.

MSc. Iván Jirón Beirute
Psicólogo

lunes, 22 de septiembre de 2014

Herramienta para padres # 25: La Expectativa

La serie de entradas de "Herramientas para Padres" (son más de 50) tiene por objetivo evaluar de manera objetiva (o lo más objetiva posible) todas aquellas estrategias, planes y programas de los que disponemos las madres y padres de familia para guiar a nuestros hijos durante sus años de preparación e incursión a la vida adulta, sin satanizar ni favorecer ninguna, buscando siempre reconocer las ventajas y desventajas de cada una de ellas. En ningún momento se pretende decirle a los padres cómo criar a sus hijos, pero sí brindarles una perspectiva lo más amplia posible para evaluar y corregir (si es del caso) la situación actual de sus hijos. La información consignada en estas entradas, no pretende ser exhaustiva, ni absoluta, y refleja únicamente la opinión del autor a partir de la experiencia lograda a lo largo de más de 15 años trabajando con familias de niños, adolescentes y adultos jóvenes.


Herramienta para padres #25:  La Expectativa

Las “expectativas” son una herramienta que usamos todos los padres y madres del planeta, aún y cuando no estemos conscientes de ello.  El truco está en intentar hacerlo un proceso consciente, y tener presentes los riesgos del abuso o la mala aplicación de la estrategia.
Las definiciones que nos propone la RAE, refieren que “expectativa” significa:
1. Esperanza de realizar o conseguir algo.
2. Posibilidad razonable de que algo suceda.



En ambos casos estamos hablando de expectativa como una anticipación informada, o la espera ansiosa de aquello que yo logré visualizar en el futuro.

En efecto, la expectativa que los padres manejamos sobre nuestros hijos reflejan la fe que tenemos sobre su potencial. 

Existe no obstante, un error de concepto que equipara las palabras "expectativa" con "demanda" u "orden".  Este error se pone en evidencia en frases como "Yo le dejo muy claras cuáles son mis expectativas (condiciones), para que así ella sepa a qué atenerse", que lo único que logran es convertir la relación con nuestros hijos en un juego de poder que apunta a reafirmar la supremacía adulta (no recomendable).
Como técnica de crianza la "expectativa" es muy valiosa, pero para aplicarla tenemos que tener en cuenta que:
1. Se refiere a lo positivo que vemos en nuestros hijos aún y cuándo los demás (o ellos mismos) no sean capaces de verlo, jamás a la ansiedad de ver cómo se cumplen mis órdenes.
2. La expectativa no es algo que se puede comunicar en palabras (cuando mucho, éstas sirven para aclararla, pero jamás para definirla).
3. La expectativa no es algo que expresamos, sino algo que nuestros hijos "agarran en el aire", es decir una conclusión propia que sacan. 
¿Cómo les comunicamos nuestras expectativas?
1.       En los mensajes implícitos de las cosas que hacemos y les decimos. 
Por ejemplo, cuando mi hijo se enfrenta a una situación cualquiera, mi reacción como padre puede comunicarle que definitivamente es incapaz de hacer lo que hay que hacer (por lo tanto yo tengo que hacerlo por él), o puede comunicarle que no confío en que sea capaz (reacciono con sorpresa y desconfianza, y durante el proceso estoy constantemente verificando que lo esté haciendo bien -como yo lo haría-), o puede comunicarle que no me cabe la menor duda que es capaz de realizar la tarea (no me sorprendo, y le deseo buena suerte).

2. En las comparaciones y estereotipos que manejamos sobre su conducta. Alguna vez la madre de uno de mis pacientes por ejemplo, decía confiar en la capacidad de su hijo (de 17 años) para enfrentarse al mundo, pero no le permitía montarse sólo en un bus público.

3. En las cosas que les pedimos o les permitimos ayudarnos.  Nada le dice a un muchacho que confiamos en él como el propio gesto de asignarle una tarea, que de poder, haríamos por nosotros mismos. Cuando a un niño en edad escolar le permitimos desplazarse solo por el supermercado, le estamos dando el mensaje directo de que ya le consideramos un niño grande capaz de asumir una responsabilidad, y cuidarse solo.



Los riesgos de la expectativa
Cuando la expectativa no se utiliza de forma correcta, cuando se equipara a la memorización de las normas impuestas por el adulto, cuando son irreales, y van mucho más allá de lo que el hijo es capaz de lograr, las expectativas se convierten en el más letal asesino de la autoestima.

Un niño que a lo largo de su infancia o adolescencia se enfrenta a expectativas inadecuadas, tiene muchísimas más posibilidades de desarrollar sentimientos de inadecuación y rechazo, problemas de vinculación con amigos íntimos o pareja, consumo y abuso de drogas, actividad sexual precoz, depresión e ideación suicida.

Ventajas

Bien utilizadas, por el otro lado, las expectativas se pueden convertir en excelentes vitaminas para la autoestima, fortaleciendo la autoimagen, y brindándole sentimientos de pertinencia, control, y propósito en su vida.

Que su familia le Bendiga.