lunes, 13 de octubre de 2014

Herramienta para Padres #1 - El Castigo (Reforzador Negativo)

La serie de entradas de "Herramientas para Padres" (son más de 50) tiene por objetivo evaluar de manera objetiva (o lo más objetiva posible) todas aquellas estrategias, planes y programas de los que disponemos las madres y padres de familia para guiar a nuestros hijos durante sus años de preparación e incursión a la vida adulta, sin satanizar ni favorecer ninguna, buscando siempre reconocer las ventajas y desventajas de cada una de ellas. En ningún momento se pretende decirle a los padres cómo criar a sus hijos, pero sí brindarles una perspectiva lo más amplia posible para evaluar y corregir (si es del caso) la situación actual de sus hijos. La información consignada en estas entradas, no pretende ser exhaustiva, ni absoluta, y refleja únicamente la opinión del autor a partir de la experiencia lograda a lo largo de más de 15 años trabajando con familias de niños, adolescentes y adultos jóvenes.

Herramienta # 1: El Castigo 


Cuando en consulta hablo con los padres de familia acerca de las herramientas que tenemos los adultos para manejar, moldear o guiar la conducta de nuestros hijos la primera que sale en la conversación es el castigo.

Nombre de la Herramienta

Castigo

En qué consiste:

El castigo consiste en imponer una consecuencia negativa (de cualquier tipo) a una persona como consecuencia de alguna conducta que rompe el orden establecido, o que la persona con poder/autoridad no aprueba. Para efectos del listado de herramientas para padres, hacemos la diferencia entre castigo y consecuencia negativa.

Origen de la Herramienta

El Castigo es una herramienta tan vieja como el ser humano. 
Al igual que en toda relación humana, en las relaciones familiares y sobretodo en las relaciones padres/hijos se dan relaciónes de poder. Existen varias teorías acerca del porqué existe el castigo, y porqué es tan usado en los procesos de crianza:
  • Desde la perspectiva relacional, el castigo puede ser visto como una forma de reafirmar la superioridad o dominio, es decir, reafirma la estructura jerárquica que mantiene en equilibrio las relaciones intrafamiliares. 
  • Desde la perspectiva conductual al castigo se le llama "reforzador negativo" y busca darle al sujeto una experiencia negativa que este quiera evitar. 
  • Desde el punto de vista de la preparación del niño para enfrentarse al mundo, el castigo es una representación a escala de lo que pueden ser consecuencias más severas en el "mundo real" fuera de la protección de la familia
El castigo ha ido evolucionando a lo largo de la historia, y en cada cultura y época existen formas diferentes de aplicarlo.

Objetivo de la Herramienta

El castigo como herramienta de crianza ha ido evolucionando hasta que en su forma actual podríamos identificar -entre otros- los siguientes objetivos :
  • Provocar una reflexión a cerca de las consecuencias de sus actos. Considerar el punto de vista de otras personas.
  • Estimular en los hijos la previsión como hábito. Considerar las consecuencias a la hora de tomar decisiones.
  • Generar un aprendizaje. Se supone que a partir de las malas experiencias pasadas o presentes voy descubriendo o reafirmando lo que se acepta o se rechaza en mi familia o grupo social.
  • Establecer la consecuencia por un acto que rete o desconozca las reglas de convivencia, o ponga en riesgo a uno o más de los miembros del grupo (incluyendo al niño mismo).
  • Proyectar en el niño un equivalente emocional sobre lo que su decisión hizo sentir a otras personas. "Que sienta el ácido" es una frase común entre los padres de familia que asisten a consulta.

Recomendaciones de Uso:

  1. El castigo es una herramienta con filo, si no se tiene cuidado a la hora de usarlo corremos el riesgo de quitarle el filo (lo que equivaldría a reducir su efectividad), o de cortar a alguien (al padre que lo pone, a la pareja, o al mismo niño).
  2. Al igual que las cuchillas suizas el castigo tiene múltiples funciones, procure no usar siempre la misma, esto tiende a gastarle el filo, y podría haber otra función más adecuada para la tarea. Por lo tanto, nunca defina un castigo de forma automática ni enojado, tómese su tiempo para considerar sus opciones y definir la mejor consecuencia.
  3. Un castigo efectivo debe mantener una relación con el acto que lo genera (por ejemplo, si el castigo se da por faltarle el respeto a un adulto, no deberíamos de utilizar la suspensión de horas pantalla, ya que esto no se relaciona en nada a la falta). Sin embargo, en los casos en los que ésta relación no sea evidente es necesario explicar de forma clara la relación que como adultos establecemos entre la falta y la consecuencia, y esto es únicamente con el objetivo de que el joven sepa el razonamiento que está detrás de la medida. En otras palabras, no es necesario que lo entienda ni que esté de acuerdo, simplemente queremos que sepa que no es una medida aleatoria.
  4. Para ser efectivo, el castigo debería ser definido y comunicado dentro de las 24 horas siguientes al evento, de forma tal que falta y consecuencia queden afectiva y lógicamente ligados. De no ser posible cumplir con el plazo de las 24 horas, se recomienda definir y comunicar desde el momento en que la autoridad tiene conocimiento de la falta, el día y la hora en que se anunciará el castigo. La reunión para anunciar el castigo debe ser puntual y formal, de forma tal que el joven esté completamente presente y dándole a la situación la importancia que tiene.
  5. El castigo debe respetar el principio de congruencia, procurando no excederse en intensidad ni tiempo. Un castigo desproporcionado en fuerza tiende a romper (o almenos debilitar) las vías de comunicación y confianza que hay entre el hijo y sus padres; mientras que un castigo desproporcionado en tiempo corre el riesgo de generar una nueva normalidad en la que el castigo pierde efecto (el hijo se acostumbra al castigo), o peor aún de sobreponerse con otros castigos, lo cual podría dar al hijo el mensaje de que sus padres consideran que él es malo, o una decepción para ellos.
Tomando en cuenta todo lo anterior, no es difícil ver las vesntajas y desventajas del castigo. Sin embargo, y siempre en el espítitu de dar más clardad al mensaje, vamos a enumerar de forma esquemática algunas de las ventajas y desventajas del uso de esta herramienta:

Ventajas del Castigo:

  • Permite a los padres dar un mensaje claro. "Lo que hiciste no está bien (al menos para nosotros)". Este mensaje es fundamental en el proceso de definición de la personalidad.
  • Reafirma la estructura jerárquica de la familia. Esto es de suma importancia ya que nos ayuda en el proceso formativo de nuestros hijos, dándoles una sensación de estabilidad y seguridad al constatar que hay una cabeza (o equipo mamá/papá) al mando. Esto reduce niveles de ansiedad.
  • Establece consecuencias, y moldea algunos de los elementos básicos necesarios para, de adultos, lograr establecer relaciones adecuadas con la autoridad.

Desventajas del Castigo:

  • Con el tiempo pierde efectividad. Poco a poco, los hjos se van acostumbrando al castigo, por lo que requiere cada vez de mayor severidad para lograr el mismo resultado. En algunos casos casos este efecto in crescendo se puede salir de las manos y llevarnos al castigo físico.
  • Provoca sentimientos de frustración, resentimiento y enojo que en no pocos casos acaban por minar la relación padre/hijo.
  • Puede generar problemas de pareja, por lo que en vez de dar seguridad por la presencia e idoneidad de una cabeza o equipo al mando, genera el efecto contrario, y expone a mamá y papá como figuras que no saben lo que es mejor para sus hijos. En el peor de los casos, la pareja se expone como manipulable, y la noción de autoridad se pierde por completo.
  • Utilizado sin medida, puede deteriorar permanentemente el desarrollo de la autoestima de los hijos, y darles un mensaje de percepción o expectativa negativa sobre su desempeño o sus capacidades.
  • Según algunos autores el castigo se puede contar entre los peores motivadores que existen, ya que no solo va perdiendo efecto a merced de la costumbre (como ya se dijo), sino que además tiende a generar el efecto inverso al esperado, de tal forma que en lugar de entender el joven lo que no debe hacer, tiende este a buscar formas de lograr hacer lo que quiere pero teniendo más cuidado de que no lo descubran en ocasiones futuras. En otras palabras, el castigo no necesariamente logra prevenir la incidencia futura de la falta, sino que convierte el equilibrio de poder en un juego (vicioso) del gato y el ratón.


Que su familia le Bendiga.