En el tsunami de consejos y recomendaciones que recibimos los padres y las madres de todo el mundo, uno de los más truculentos suele ser "Hágase amigo de sus hijos". Es truculento, porque surge del sentido común... de lo que queríamos y pensábamos cuando aún no éramos papás, pero queríamos una mejor relación con los nuestros. Es truculento, porque vemos algunos casos entre nuestros amigos en los que pareciera que la premisa se cumple, y es truculento porque lo hemos visto recomendado por expertos de todos los colores y sabores en los medios de comunicación masiva. Pero si todo esto parece congruente ¿dónde está el truco? Disfrutar con los hijos, y ser los amigos de los hijos no es lo mismo El truco está en las necesidades de sus hijos. Recordemos que el proceso de crianza es aquel en el que un adulto de la especie acompaña a la cría hasta que esta logra separarse y valerse por sí misma en el ecosistema en el que se desarrolla. Este principio es tan cierto en Animal...
Un apoyo en medio de los apuros, vacilones y experiencias que se viven cuando se acompaña a los hijos en el proceso de hacerse adultos